EL ESPAÑOL EN MONTREAL Y EL COLEM

Por Enrique Pato, profesor de la Universidad de Montreal

Según los datos del censo más reciente (Statistique Canada 2020-2021), el español es la lengua materna de 1 171 000 personas en Canadá, lo que la convierte en la lengua de inmigración más hablada del país. En la provincia de Quebec, donde el francés es claramente mayoritario (hablado por el 71,3 % de la población, y seguido por el inglés con un 20,4 %), el español también tiene una presencia significativa: 196 070 personas lo hablan como lengua materna. De estos hablantes de español, el 90 % reside en la Región metropolitana de Montreal, región que destaca como principal punto de concentración de la comunidad hispanohablante de Quebec.

El español también ocupa un lugar destacado en el panorama multicultural de Montreal, tanto desde el punto de vista demográfico como cultural. Es la segunda lengua materna más común entre los inmigrantes de la ciudad, con aproximadamente 177 230 personas, lo que representa el 14 % de la población que no tiene ni el francés ni el inglés como L1. La presencia hispana también se hace sentir en la vida cultural de Montreal a través de festivales, restaurantes, medios de comunicación y otras expresiones artísticas. Además, la comunidad hispanohablante aporta activamente a la economía local, ya que el conocimiento del español es especialmente valorado en sectores como el comercio, el turismo y las relaciones internacionales.

La presencia hispanohablante en Montreal ha experimentado un notable crecimiento en la última década. En efecto, en 2011 había 73 160 personas que declaraban el español como lengua materna en la ciudad; para 2016, esta cifra aumentó a 110 595. En 2020, año en que se concluyeron las encuestas del COLEM (Corpus oral de la lengua española en Montreal), la Región metropolitana de Montreal contaba con 145 635 individuos procedentes de todos los países de habla hispana: salvadoreños, colombianos, mexicanos, peruanos, chilenos, guatemaltecos, cubanos, dominicanos, argentinos, venezolanos, hondureños, nicaragüenses, ecuatorianos, uruguayos, bolivianos, costarricenses, españoles, panameños, paraguayos y puertorriqueños. Estos datos demográficos fueron fundamentales para garantizar la representatividad de cada país en el COLEM. Siguiendo los criterios establecidos por William Labov (1927-2024), para que un trabajo sociolingüístico sea estadísticamente significativo debe contar con, al menos, un 0,025 % de la población en estudio. Para una población de 145 635 personas, la muestra representativa sería de 36 individuos; sin embargo, el COLEM supera ampliamente esta cifra, ya que reúne un total de 153 informantes.

El COLEM (disponible en línea: https://esp-montreal.jimdoweb.com) forma parte de un proyecto de investigación sobre el español en Canadá que se lleva a cabo en la Sección de estudios hispánicos de la Universidad de Montreal. Para su elaboración se ha contado con la ayuda financiera del Conseil de recherches en sciences humaines du Canada (CRSH) en dos proyectos de investigación: “Syntaxe dialectale de l’espagnol” (2010-2014) y “Corpus oral de la langue espagnole à Montréal” (2018-2022). En total, contiene cerca de 170 horas de grabación, y las entrevistas, llevadas a cabo en varios años (2014, 2017-2019), fueron realizadas por alumnos y colegas de la Universidad de Montreal.

Para conseguir una muestra representativa y homogénea, la selección de informantes (primera y segunda generación de inmigrantes con el español como lengua materna) se realiza a partir de criterios sociolingüísticos (origen geográfico, sexo-género, edad, nivel de educación formal), de los propios de las situaciones de contacto lingüístico (en nuestro caso español-francés-inglés) y de la migración (edad al llegar, tiempo de residencia, tipo de migración).

El objetivo final ha sido obtener una serie de muestras amplias de la lengua española hablada en Montreal de las cuales pueda extraerse información lingüística, en todos los niveles de análisis, para su descripción y caracterización. Los materiales sirven también a otras disciplinas como la sociología, la antropología, los estudios culturales, la política o las relaciones internacionales.

Como ha sido mencionado, el COLEM cuenta con 153 informantes, 88 mujeres y 65 hombres, provenientes de todos los países de habla hispana: Argentina (9 personas), Bolivia (6), Chile (9), Colombia (11), Costa Rica (7), Cuba (8), Ecuador (7), El Salvador (7), España (6), Guatemala (9), Honduras (7), México (11), Nicaragua (7), Panamá (6), Paraguay (6), Perú (6), Puerto Rico (7), República Dominicana (9), Uruguay (6) y Venezuela (9). La edad de los participantes oscila entre los 19 y los 81 años, distribuidos en tres grupos: 37 personas entre 19 y 34 años, 79 entre 35 y 54, y 37 entre 55 y 81. En cuanto al tiempo de residencia en Montreal, 42 informantes llevan entre 5 y 9 años, 63 entre 10 y 24 años, y 48 entre 25 y 51 años. En cuantro a su nivel educativo, 2 personas cuentan con estudios primarios, 30 con secundarios y 121 con formación universitaria. En lo que respecta a la lengua segunda y tercera, 20 informantes declaran hablar solo francés, mientras que 133 hablan tanto francés como inglés. Finalmente, los motivos de la migración son diversos: 27 personas migraron por razones políticas, 36 por motivos económicos, 70 por razones socioculturales, y 20 por una combinación de estos factores.

Con todo, el COLEM es un corpus de lengua hablada, fruto de una serie de entrevistas semidirigidas grabadas en un entorno natural, de una hora de duración aproximadamente y estructuradas en función de un protocolo de encuesta común. Luego los archivos audio se han convertido en texto. El estilo que recoge es el conversacional y familiar (habla espontánea). Los datos nos permiten conocer mejor estos hechos y sirven para comenzar la descripción y el estudio de las variedades del español en Canadá, como corpus pionero en el país.

Los fenómenos lingüísticos que se observan en el español hablado en Montreal son numerosos y diversos, resultado tanto de la retención de rasgos propios de las variedades de origen como de los efectos del contacto, principalmente con el francés. Este entorno multilingüe y multidialectal con personas de todos los países hispanohablantes influye decisivamente en la evolución del español local, dando lugar a fenómenos de interferencia, préstamos léxicos, calcos sintácticos y estrategias discursivas particulares. Sin embargo, no todos los rasgos del español de origen se ven modificados: muchos se mantienen con notable estabilidad a pesar del contexto migratorio y del contacto lingüístico constante. En esta ocasión, nos centraremos solo en ejemplificar algunos de estos fenómenos de retención, es decir, aquellos elementos del español que persisten en el habla de los hispanohablantes en Montreal y que revelan una continuidad con las variedades regionales de sus países de origen.

Uno de los fenómenos lingüísticos más frecuentes es la pluralización del verbo “haber” en contextos existenciales, fenómeno ampliamente documentado entre los informantes de todos los países. Ejemplo de este uso son los siguientes casos: “en la época en que nosotros salimos, habían problemas políticos en Argentina y en Chile” (Argentina 2); “habían cursos, en esa época, de francés también en Quebec” (Chile 6); “Habían canchas de béisbol, canchas de basquetbol” (Colombia 2); y “habían cosas personales con mi familia que tuve que arreglar” (Perú 6). Este uso, considerado todavía como no normativo, está muy extendido en la oralidad y evidencia la estabilidad de ciertas estructuras del español actual.

Otro fenómeno destacable es el empleo enfático de construcciones negativas con “más + cuantificador negativo” (más nunca, más nadie, más nada), característico de las variedades caribeñas y rioplatenses: “Yo de ahí no me voy más nunca” (Venezuela 9); “no conocíamos a más nadie” (Cuba 4); “Siempre he soñado en regresar a mi país y vivir allá. Siempre lo… no sueño con más nada que eso” (República Dominicana 5); y “no puedo hacer más nada todo el día” (Uruguay 6). Estas construcciones con “más” antepuesto sirven para reforzar la negación y reflejan un rasgo propio de esas variedades que se mantiene en el contexto migratorio.

También se documenta la estructura “lo más que + verbo” (en lugar de “lo que más”), una construcción frecuente en todos los países, y registrada en el COLEM en hablantes de Argentina, Chile, Ecuador, Venezuela, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Se utiliza para enfatizar una acción o percepción, como en “lo más que me cambiaba era el idioma” (Chile 2), y “Fue lo más que me gustó llegar aquí, que yo no volví a lavar ropa” (Guatemala 7). Esta construcción, aunque menos aceptada en la norma culta, es muy productiva en la oralidad.

En el español hablado por la comunidad hispana en Montreal también se mantienen usos lingüísticos particulares que reflejan tanto rasgos regionales como diferencias individuales, relacionadas algunas veces con el nivel educativo. Uno de los fenómenos más llamativos es el uso del marcador discursivo “dizque” (dice + que) que, como adverbio significa ‘al parecer, supuestamente’, y como adjetivo ‘presunto, pretendido’. Este marcador, que puede expresar duda, distancia o ironía, aparece en ejemplos como “le metían dizque carne adentro [de la empanada]” (Panamá 4), o “Yo no fui una persona que siempre dizque que me gustó dizque ir a los bar, a discotecas” (República Dominicana 4), y se utiliza para matizar o cuestionar la veracidad de lo dicho.

Entre los hispanos de Montreal se observan otros fenómenos más localizados o específicos. Por ejemplo, en Perú se documenta el uso de “nadies” como plural de “nadie”: “Acá no se conoce a nadies” (Perú 5), lo que refleja una tendencia a la regularización morfológica (singular “nadie” y plural “nadies”). En México, se registra la pluralización del adverbio locativo cerca, como en “otras ciudades cercas de aquí” (México 4), una forma común en el habla popular. Otro caso interesante es el uso del pronombre “nosotros” con referente femenino, como en “el cuerpo está para eso, nosotros las mujeres es para tener hijos” (Perú 2), que muestra la generalización del masculino gramatical en –o en contextos femeninos. En casi todos los países se encuentra la concordancia plural de “medio”: “Yo tengo un hermano y dos medios hermanos” (Bolivia 1), que en la norma estándar se mantiene invariable (“medio hermanos” o “mediohermanos”).

Finalmente, hay fenómenos que parecen estar más relacionados con el nivel de escolarización que con la variedad dialectal. Uno de los más notables es el uso de la desinencia verbal –nos en lugar de –mos en la primera persona plural del pretérito imperfecto, una forma no normativa pero extendida en el habla espontánea. Ejemplos de este uso son: “Yo tenía muchos amigos, jugábanos, íbanos a las playas” (República Dominicana 4) y “nosotros sembrábanos maíz, recogíanos tabaco, recogíanos el tomate…” (Guatemala 5). Este patrón es una forma vernácula no normativa que sobrevive en ciertos contextos sociolingüísticos de todo el mundo hispanohablante.

Los ejemplos ofrecidos nos muestran que, incluso en un entorno multilingüe como el de Montreal, muchas estructuras propias del español regional se mantienen activas en el habla cotidiana, reflejando la diversidad y vitalidad de las comunidades hispanohablantes migrantes. Se conservan tanto estructuras compartidas entre distintas variedades como rasgos específicos de cada país, así como marcas sociolingüísticas ligadas al nivel educativo y al entorno social de los hablantes.


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