Versos entre Montreal y Punta Arenas

Por Laura Pérez

Los poemas siguientes fueron redactados entre Montreal y Punta Arenas, durante viajes y regresos, tanto en ciudades densas como en montañas desiertas. Relacionan la muchedumbre y la soledad, intercambian los hemisferios, y sobre todo entrelazan a las dos culturas que luchan permanentamente en la autora. Forman parte de un poemario más largo titulado “Polar”.

Nocturne

 

Montréal

 

Ton froid nocturne

ton vide, ton écho,

ta résonnance métallique.

La glace qui me brûle les poumons.

Les yeux qui piquent de clarté.

La cigarette qui s’éteint

dans le plus profond silence.

Notre enfance étirée jusqu’à aujourd’hui.

 

Je reviendrai boire mes souvenirs

avec mes amants,

dans la neige.

 

Gris

 

Tu alma gris

tu sonrisa gris

tu abrigo marrón

 

La ciudad te cubre

de la cabeza a los pies

 

Nada te hace reír como un niño que ríe

cuando ve a una paloma cagar sobre su nana

¿Entiendes?

 

Quisiera llorar cuando veo a tu interior

contaminado por el asfalto.

 

Polar

En mi cama en mi cuarto en el centro de la capital

rodeada de hormigón y de smog

veo por la ventana a un trozo de cordillera y pienso

en los límites australes y boreales

en los pinos solitarios

en los espíritus del bosque que abrazan el vacío

de los amantes del aislamiento nunca saciados.

Déjenme perderme en el Sur,

Dejen el Antártico penetrar mis venas nórdicas

ya arrasadas por la nieve y el hielo.

 

Pausa

 

No puedo más

me estoy matando viviendo

siempre el reloj

otra vez sus agujas

 

Yo pensaba que había dormido

pero nunca he parado

desde que nací

nunca he parado

 

Hubiera querido. Pero nunca me dijeron

que podíamos parar.

 

Asymptote ratée

 

De retour au silence,

de retour au froid,

il m’avait manqué.

De retour au loin,

perdue au bout de l’atlas

que tu m’avais acheté.

Depuis mon pôle je pense au tiens,

à l’erreur qui s’est produite dans le calcul de l’univers

pour que nos deux extrêmes se rencontrent

et se confondent

sans parler.

 

Otoño no más

« Novembre s’amène
nu comme un bruit de neige
et les choses ne disent rien
elles frottent leurs paumes adoucies d’usure »

Moments fragiles, Jacques Brault

 

Observé las hojas caer

y pensé en un montón de clichés

que tenían un regusto de vómito.

Preferí pensar en las palomas que engordan,

en el frío del asfalto,

en el barro de Montreal.

Más gris que eso, te mueres.

Porque mi otoño es gris

Y el tuyo también.

 

Janvier

Les nuits du nord sont mes amies

elles permettent à la solitude de prendre toute la volupté qu’il lui plaise,

comme un chat tranquille, observateur.

Les sons sont précieux,

ils apparaissent comme des bouteilles à la mer

libres de conduire votre imagination où ils en ont bien l’envie

si vous les laissez.

Les nuits du nord sont réconfortantes et dures,

impossible de mentir lorsqu’on est seul,

au nord.

 

Canadorienne

Entre deux chaises on vient qu’à être à l’aise

avec l’ambivalence

On en vient qu’à comprendre la profondeur

de l’entre deux

chaises.

On a jamais été confortables

On a jamais su s’asseoir convenablement

et on ne saura jamais.

 

 

La fiesta se acabó

 

La fiesta se acabó

es obvio

querríamos gritar, empezar de nuevo

no sirve de nada.

 

La fiesta se acabó

pasó demasiado rápido

no la vimos pasar

¿nos divertimos?

 

El aire es espeso, contaminado

nostálgico asqueroso

ahora que la fiesta terminó

eres un cliché de soledad.

 

La fiesta se acabó

es obvio

querríamos gritar, empezar desde cero

no sirve de nada.

 

 

Aurora boreal

 

Inmóvil

mis pensamientos dan vueltas y se mezclan

me enamoré del Norte

me entregué al frío

 

En silencio

grito con las luces

lucho con los colores

es vano

 

Abrazo la nieve

hasta que me despiertan

las hormigas de marzo

 

En memoria de Camilo

 

Despertarse pensando que hoy es anteayer,

lamentablemente, hoy es después de ayer.

Despertarse imaginándose en un bosque,

abrir los ojos y estar en el desierto.

Si pudiéramos hacer crecer el bosque en el desierto…

lo intenté una y otra vez.

El desierto es el desierto,

y merece tanto amor como el bosque.

 

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