Las palabras elegidas del poeta Raúl Zurita

La alta dimensión estética y política de su obra le valió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2016 (foto: revista.sansanos.cl)

Publicamos un adelanto de Sky Below“, la reciente antología bilingüe de la obra de Raúl Zurita, una de las voces mayores de la poesía latinoamericana de hoy.

Durante la dictadura militar en Chile (1973-1990), el poeta Raúl Zurita fue encarcelado y torturado por su militancia de izquierda. Esa terrible experiencia acentuó, en gran medida, su compromiso social y le dio una particular dimensión estética a su obra. Su trayectoria literaria ha sido reconocida dentro y fuera de América Latina. Este año recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2016) y la Northwestern University acaba de publicar un volumen bilingüe de su poesía titulado “Sky Below” (“Cielo Abajo”), traducido al inglés por la investigadora literaria Anna Deeny Morales. El poeta y la traductora cedieron para esta edición de Hispanophone un avance de la nueva obra, que ahora publicamos en español e inglés: un intercambio poético de tonos entre dos lenguas.

Por Raúl Zurita

Traducción al inglés de Anna Deeny Morales

 

CIELO ABAJO

 

 

Son los últimos minutos del atardecer del lunes 10
de septiembre de 1973 y los desfiles comenzaron
hace menos de una hora. Por un momento las
columnas parecieron detenerse bajo el incendiado
cielo y un instante después, el estallido de las
consignas y cantos inundó las calles. Al frente,
interminable, el pedrerío reseco del Pacífico se
alarga hasta perderse en el horizonte y sé que
alguien que tal vez contuvo mis rasgos, es decir,
que contuvo un insomnio, un determinado
nerviosismo, una manera de hablar, reconoció
entre las trituradas piedras los bordes de un puerto,
Valparaíso, luego el frontis de una universidad (y
pegadas a ella las imágenes rotas de una vida: una
carrera de ingeniería, unos estudiantes haciendo
girar sus linchacos, la enloquecedora blancura de
unas rompientes cubriendo el roquerío) y, de golpe,
el sonido del viento cubriendo la aridez infinita de
la tierra. ¿Sucedió hace unos segundos? ¿Hace
millones de años? ¿Hace apenas un día? Alzo los
ojos. Inmóvil, el inmenso cielo rojo flota sobre la
multitud que también se ha detenido y mira con
frío, con temor, con sueño, el desahuciado atardecer.

 

SKY BELOW

 

It’s the last minutes of sunset on Monday, September
10th, 1973 and the processions began less than an
hour ago. For a second the lines looked like they
had stopped below the sky blazing and an instant
after, the boom of mottos and songs flooded the
streets. In the foreground, endless, pebble stones
of the Pacific extend until losing itself vanishing in
the horizon and I know that it could be that someone
who had my traits, that is, that had my insomnia,
a certain nervousness, a way of speaking, recognized
among the pulverized stones the contours of a port,
Valparaiso, then the front of a university building
(and bound to it the broken images of a life: a career
in engineering, a couple students making their
nunchucks spin, the maddening whiteness of
breakers covering the rocks) and, suddenly, the
sound of wind covering the earth’s infinite aridity.
Did this happen seconds ago? Millions of years
ago? A day? I lift my eyes. Still, the immense red
sky floats over the multitude that has also stopped
and watches cold, afraid, tired, the hopeless sunset.

 

CIELO ABAJO

 

Tengo 52 años y he llegado hasta aquí porque mi
vida es vacía. La música del polaco el piso de
arriba se ha vuelto cada vez más estridente y los
golpeteos de sus zapatos siguiendo el ritmo
resuenan en el techo acompañándome. Llevo un
mes en Berlín, desde un 18 de marzo, año 2002
exactamente, en un departamento de la DAAD de
paredes muy altas, desnudas y blancas, y hace un
rato comencé a teclear estos recuerdos mientras
afuera la primavera tarda. No sé por qué lo hago.
El desierto se extiende perdiéndose en la lejanía y
el cielo del atardecer se va doblando sobre él con
una lentitud majestuosa, inmemorial, como si
nunca hubiera sido hollado por una mirada. Abajo,
las petrificadas huellas de los convoyes militares
se remarcan en el lecho reseco del río, donde los
restos calcinados de miles de camiones cisterna
recuerdan un pasado demasiado remoto donde
algo como unos seres habían vivido: mi madre
Ana Canessa, mi hermana Ana María, Josefina
Pessolo—Veli—la madre de mi madre, todos
olvidados en la arena. Diré también mi nombre
porque me desprecio y los desprecio: Raúl Zurita.

 

SKY BELOW

 

I’m 52 years old and I’ve gotten to this point
because my life’s empty. The Pole’s music from
the floor above has gotten harsher and his shoes
that pound in rhythm to the beat boom on the
ceiling keeping me company. I’ve been in Berlin
for a month, from an 18th of March, year 2002,
exactly, in a DAAD apartment with very high
walls, bare and white, and some time ago I
started to type out these memories while
outside spring is late. I don’t know why I do
this. The desert extends itself loosing itself in
the distance and the afternoon sky folds little by
little over it with a majestic slowness, immemorial
as if it had never been tread by someone’s gaze.
Below, the petrified imprints of military convoys are
traced over again in the dry riverbed, where the
rusted remains of thousands of tankers recall a past
that’s too remote where something like people had
lived: my mother Ana Canessa, my sister Ana Maria,
Josefina Pessolo—Veli—my mother’s mother, all
forgotten in sand. I’ll also say my name because
I feel contempt for myself and them too: Raúl Zurita.

 

CIELO ABAJO

 

Conocí un botero que surcó todos los cursos de los
ríos Michimahuida, Futaleufú, Amarillo y Espolón,
sur de Chile, Amén. Él decía que tantos nombres
como la vida tienen los ríos y que por sus corrientes
se iban las almas remontando y arrepintiéndose
hasta que daban con el remanso del océano
final y Amén. Eso eran para él ese enjambre de
aguas, ahora sólo surcos de piedras en la
enormidad desnuda. En la helada, inabarcable
enormidad desnuda de un lejano planeta azuloso
girando en la noche. Abajo, proyectados en la
pantalla de un cine al aire libre un pelotón de
soldados que todavía no saben que están muertos
salen de un túnel y se reportan. Es el film Sueños
de Akira Kurosawa, y la que entonces era mi
pareja me toma la mano mientras llora en silencio.
Vamos remontando el torrente sin detenernos
nunca porque no hay remanso para los perdidos.
Alzo la vista desde la pantalla y veo el planeta
azuloso, el lejano montón azuloso y muerto que
gira en la congelada noche. Corte. Veré Sueños,
pero será infinitos años después. Ahora es el
atardecer del lunes 10 de septiembre de 1973 y la
primavera avanza como si aún fuese posible el
amor. Adelante, el océano lame los escombros
amontonados desde hace milenios sobre la playa.

 

SKY BELOW

 

 

I met a boatman who furrowed through all the
currents of Michimahuida, Futaleufu, Amarillo
and Espolon, south of Chile, Amen. He’d say
that rivers have as many names as life and
that through their currents souls went on
swimming upstream remorseful until reaching
backwaters of the final ocean and Amen. That
was for him that throng of waters, now just
stone furrows in the naked immensity. In the
frozen, unfathomable naked immensity of a
distant bluish planet that spun at night. Below,
projected on the screen of an open air movie
theater a platoon of soldiers that still don’t
realize they’re dead come out a tunnel and
report for duty. The movie is Dreams by Akira
Kurosawa, and the woman who was my partner
then takes my hand as I weep in silence. We
go on swimming upstream without rest because
there’s no backwater for the lost. I lift my
eyes from the screen and see the bluish planet,
the distant bluish and dead heap that spins
in the frozen night. Cut. I will see Dreams,
but an endless number of years later. Now
it’s the afternoon of Monday, September 10,
1973 and the spring is coming on as if love
were still possible. Up ahead, the ocean laps
wreckage that’s piled the beach for millennia.

 

PAULINA WENDT

 

Un hombre que agoniza te ha soñado, un hombre
que agoniza te ha seguido. Uno que quiso morir
contigo cuando tú quisiste morir.
Allí está mi cuerpo estrellado contra los arrecifes
cuando ahogándome te vi emerger y eternamente
cerca y eternamente lejos eras tú la inalcanzable
playa.
Todo en ti es doloroso.
Te saludo entonces y saludo a lo eterno que vive
en la derrota, a lo irremediablemente destruido,
al infinito que se levanta desde los naufragios,
porque si agua fueron nuestras vidas, piedras
fueron las desgracias.
No soy yo, son mis patrias las que te hablan: el
sonido de océano que describo, las estrellas de
la recortada noche.
Iluminada de la noche tu cara sube cubriendo
el amanecer. Abres los párpados, entre ellos
millones de hombres dejan el sueño, toman sus
autobuses, salen,
aaaaaaaaaaaaaalas ciudades de agua en tus ojos

 

PAULINA WENDT

 

A man in agony has dreamed of you, a man in
agony has followed you. One that wanted to die
with you when you wanted to die.
My body is over there thrashed against the reefs
when drowning I saw you emerge and forever
close and forever far you were the unreachable
shore.
Everything in you is painful.
Then I greet you and I greet the eternal that lives
in defeat, the irredeemably destroyed,
the endless that lifts itself up from the wrecks,
because if water were our lives, stones were the
misfortunes.
It’s not me, it’s my homelands speak to you
the ocean sound I describe, the stars from the night
cut short.
Illuminance of night your face rises covering the
dawn. You open your eyelids, between them
millions of men leave sleep behind, get on their
buses, and go out,
aaaaaaaaaaaaaaathe cities of water in your eyes

 

PAULINA WENDT

 

Todo en ti está vivo y está muerto: el fulgor del
pasto en la aurora y el hilo de voz creciendo en
el diluvio, el feroz amanecer y la mansedumbre,
el grito y la piedra.
Todo mi sueño se levanta desde las piedras y te
mira.
Toda mi sed te mira, el hambre, el ansia infinita
de mi corazón.
Te miro también en el viento. En las nieves de
la cordillera sudamericana.
Allí está la calle en que esperé que amanecieras,
la noche póstuma, el país muerto en el que no
morimos. Allí están todas las heridas y golpes
cuando emergiendo del destrozado sueño volví
hacia ti los ojos y vi las desmesuradas estrellas
flotando en el cielo.
Tu cara ahora flota en el cielo, detrás corre un
río. Hay un hombre muy viejo.
Hay un hombre muy viejo en el medio del río
y tú lo miras
aaaaaaaaaaaaalas ciudades de agua en tu ojos

 

PAULINA WENDT

 

All of you is alive and dead: the grass’ gleam at
dawn and the voice thread that grows in the
deluge, the savage dawn and docility, the scream
and stone.
All my dream gets up from the stones and looks at
you.
All my thirst looks at you, the hunger, my heart’s
endless dread.
I look at you also in the wind. In the snows of the
South American cordillera.
Over there is the sky where I waited for you to
wake up, the posthumous night, the dead country
where we did not die. Over there all wounds and
beatings as I emerged from the demolished dream
I turned my eyes back toward you and saw the vast
stars floating in the sky.
Your face now floats in the sky, behind it a river.
There’s such an old man.
There’s such an old man in the midst of that river and
you look at him
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaathe cities of water in your eyes

 

PAULINA WENDT

 

Sabes que estás muerta para el amor y no amas.
Todos los puentes están rotos y tus padres ya
cansados se devuelven sobre sus pasos, ya no
vendrán a visitarte.
Han pasado miles de años de todo eso y ahora
acabas de despertar.
Somnolienta te tocas la cara y palpas bajo la piel
el trabajo de la calavera que te sobrevivirá como
en el fondo del lago la piedra sobrevive al cuello
a la que fue atada.
Sabes que estás muerta para el amor y no amas.
Te preparas entonces un café y enciendes con
distracción la radio, te sientas, te levantas de
nuevo, abres la ducha como un cotidiano rezo
matutino y sientes el antiguo golpe.
Como hace miles de años todos los puentes han
sido arrancados y no hay salida:
Sabes que estás muerta para el amor.
Sabes que estás muerta para el amor, pero él te
ama. Levantas la cara,
aaaaaaaaaaaaaalas ciudades de agua en tus ojos

 

PAULINA WENDT

 

You know you’re dead for love and don’t love.
All the bridges are broken and your weary
parents go back to where they came from, they
won’t return any more to visit.
They’ve spent a thousand years on all that and
just now you wake. Lethargic you touch your
face and feel below your skin the work of a
skeleton that will outlive you like the rock at
the lake bottom that outlives the neck it
tethered.
You know you’re dead for love and don’t love.
You then make yourself a cup of coffee and
distracted turn on the radio, you sit, and get
up again, turn on the shower like a daily
morning prayer and feel the old blow.
Like thousands of years ago all the bridges
had been dug out and there’s no way to
leave:
You know you’re dead for love.
You know you’re dead for love, but he loves you.
You lift up your face,
aaaaaaaaaaaaaaathe cities of water in your eyes

 

Raúl Zurita es un prolífico poeta y artista visual chileno. Sus escritos son también una crónica de la violencia contra el pueblo chileno desde el golpe de Estado de 1973. Su obra ha sido ampliamente traducida. Ha recibido muchos reconocimientos como: el Premio Nacional de Literatura (2000) en Chile, la Beca Fundación Guggenheim, y el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2016). Entre sus poemarios destacan “Anteparaíso” y “Los poemas muertos”. Se acaba de publicar una antología bilingüe de su obra titulada “Sky Below. Más información sobre el autor.

Anna Deeny Morales es traductora, ensayista y profesora de literatura hispanoamericana. Ha traducido los poemarios de Raúl Zurita: Purgatory (University of California Press, 2009) y Dreams for Kurosawa (arrow as aarow press, 2011) y una reciente antología titulada Sky Below (Northwestern University Press, 2016). En el 2015 Shearsman Press publicó su traducción de Linternas flotantes  por Mercedes Roffé. Sus ensayos y sus traducciones de la poesía de Alejandra Pizarnik, Amanda Berenguer, Gabriela Mistral, Nicanor Parra e Idea Vilariño, entre otros, han sido publicados en antologías y revistas como The Paris Review y The Harvard Review. Es doctora en literatura hispanoamericana por la Universidad de California, Berkeley, y enseña en el Center for Latin American Studies de Georgetown University. Más información sobre la autora.