El capoeirista y otro poema a la vera del mar

"Capoeirista, ¿qué estás haciendo? ¿Bailando o luchando?" (foto: Taneushka. Retoque: Hispanophone).

En la Capoeira, arte marcial afro-brasileño, comulgan música, danza y acrobacias. La escritora Gloria Macher evoca con versos esa fascinación de los cuerpos.

Por Gloria Macher

El capoeirista

Trabajas con manos ásperas, infladas, estampadas de grietas, sudadas y empapadas de carbón, repitiendo movimientos infinitamente monótonos, en espera del encuentro mágico del canto de Obatalá, escultor del ser humano, en busca de la esperanza que se traga el reloj.

Esquivándote con el vaivén de la música sinuosa y voluptuosa del birimbao, en esta ginga que te exige alta coordinación, como un zorro astuto te defiendes de los golpes bajos, repentinos, villanos y traicioneros en el círculo vicioso desconsolado que se convirtió tu vida. Cada nota te envía a los aires en balanceos evasivos, quebrando y requebrando el violento movimiento de tus brazos, tu estómago musculoso, bello y vacío. Te disfrazas de jaguar para atacar el macaco, que entre saltos y cabriolas, quiere imponer su supremacía con codazos, patadas y gritos envueltos en uniformes lustrados, billetes verdes y botas de cocodrilo importado.

Unas veces águila, otras veces paloma, entras en el baile refrescantemente liberador al son de un birimbau acompañado por su hermano, el pandeiro:

Tchin ton tchin tss…
Tchin ton tchin tss…
Tchin ton tonton tchin

Trayectorias circulares, atrapes con los pies, manos abiertas se mezclan en las telas de araña formadas por los derribos en las acrobacias eternas. Rodando por el suelo, en busca de una salida en ese trompo perpetuo que te sofoca, intentas saltar y caes patas arriba para rebotar inmediatamente y entrar en una volta ao mundo en la rueda que te oprime la respiración. Ni el plato con arroz y frejol recalentado que te espera en casa, ni la sonrisa de María, Aniña y Pedriño, son suficientes para revigorizar las piernas cansadas de este baile de pillería sin salida.

Capoeirista, ¿qué estás haciendo? ¿Bailando o luchando?

Simplemente existiendo.

 

Todas en una

Liberaste el pecado original en las playas del Caribe

Embotellando en un coctel orgásmico de licores de pera y chorritos de cherry
las reconocidas Rosa Parks, Angela Davis, Malala Yousafzais, Lydia Cachos,
que los océanos salpican ebriamente sobre las pieles de las comunes Marías,
en espera de quebrantar las habitaciones huecas, frígidas, abandonadas,
invadidas por los musgos de culpas, miedos y violaciones

Atizaste la muerte con champú de manzanilla
Desapoderando menjunjes de cremas humectantes
antioxidantes mágicos, elixires y dietas milagrosas
sofocaste la vergüenza de las carnes flácidas
el peso de las grietas no deseadas
los ombligos secos
mutilaciones sin regreso
la infamia de existir en el tiempo

Envolviste el amor en olor a mango
Llenaste de flores y pachuli la alegría
El placer en aguas etílicas azucaradas
El dolor en arenas enrojecidas de ilusiones

Me devolviste mi cuerpo
pero sobre todo
mi alma.

Gloria Macher es una escritora latinoamericana que vive en Montreal. Ha publicado las novelas: “Las arterias de don Fernando” (2013), “Mi reina” (2014) y “La gringa del parque” (2015) con la Editorial Verbum de Madrid, España. “Las arterias de don Fernando”, obtuvo el premio “The International Latino Book Award 2014” en la categoría Best ebook fiction – Spanish or Bilingual, otorgado por la organización estadounidense Latin Literacy Now. Es miembro de la Comisión de Escritoras del PEN Internacional, de la UNEQ, Union des écrivaines et des écrivains du Quebec, y de la Asociación de escritores hispano-canadienses. Más sobre la autora en www.obrasdegloriamacher.com